martes, 4 de octubre de 2016

Felipe Larrazábal, biografía de Bolívar y un choque de barcos en alta mar

La edición de El Nacional correspondiente a este viernes 16 de septiembre de 2016, la distinguida historiadora y escritora, destacada y muy acuciosa investigadora Mirla Alcibíades, publica el siguiente artículo titulado “El Bolívar de Felipe Larrazábal”, al cual nos permitimos la licencia de agregar como lectura complementaria referencias a dónde, cómo y por qué ocurre el accidente marítimo en el cual pierde la vida el eminente venezolano Felipe Larrazábal. El tema del transporte y la divulgación de hechos relativos a, forma parte de la labor propia del Museo del Transporte Guillermo José Schael.


“El Bolívar de Felipe Larrazábal"


MIRLA ALCIBÍADES / ALCIBIADESMIRLA@HOTMAIL.COM
EL NACIONAL, 16 DE SEPTIEMBRE 2016
Felipe Larrazábal es uno de esos venezolanos que quitan el aliento. Es imposible escapar de esta valoración, por cuanto llevó una vida dedicada a sumar méritos. Desde sus años de estudiante en el Colegio de Independencia asomó el tipo de ciudadano que llegaría a ser.
En su tierna juventud dejó ver su faceta de músico. En ese campo honró a los maestros que tuvo, pues no solo fue el pianista reconocido de su tiempo sino un compositor de inocultable talento.
Dado al estudio de lenguas, dominó el latín y el griego, además del inglés, francés e italiano. Muy probablemente alcanzó destreza en otros idiomas, pero todavía nos faltan elementos de comprobación para asegurarlo.
Antes de 1865 había publicado una serie de obras; entre ellas, un volumen sobre astronomía y otro centrado en los principios del Derecho. Con el paso de los años llegó a obtener la cátedra de Derecho en la Universidad Central de Venezuela.
Sin embargo, la obra que marcó su nombre en la conciencia nacional fue la biografía que escribió sobre Simón Bolívar. No pudo ser de otra manera, pues este libro no fue el resultado de un impulso momentáneo. Por el contrario, su interés por la vida del gran hombre le tomó casi veinte años de constante dedicación.
Además de biógrafo, fue periodista. Colaboró en varios periódicos y, con el correr del tiempo, fundó dos de ellos. El primero lo llamó El Patriota; el segundo, El Federalista. Para el lector actual, este último título es el más atractivo en contenidos, pues es variado el universo temático que ofrece.
Este segundo periódico de Felipe Larrazábal apareció en 1863 y continuó hasta 1870. En una de sus páginas está la noticia referida a un viaje que haría el redactor y propietario a Estados Unidos.
Desde marzo de 1865 había dejado en otras manos la redacción de su periódico. Una vez cumplido este primer paso, se trasladó a Puerto Cabello. En ese lugar se embarcó en la tarde del 12 de junio del año que menciono. Iba con destino a Filadelfia.
De acuerdo con la noticia que proporcionaba El Federalista, el propósito era continuar a Europa donde publicaría un libro de su autoría que había titulado Vida de Bolívar. No he podido saber por qué razón decidió entregar el original a una imprenta neoyorquina.
Pocos días antes de emprender el viaje, El Comercio de Puerto Cabello había proporcionado otros datos de interés. Por ejemplo, decía que el autor esperaba ver impreso el primer tomo de Vida de Simón Bolívar en cuatro meses.
En realidad no he podido comprobar si el lapso que se había impuesto se cumplió. Sí estoy en capacidad de asegurar que el primer tomo tuvo pie de imprenta el año referido. La edición completa estuvo concluida al año siguiente.
También había manifestado Felipe Larrazábal al redactor de El Comercio que, una vez concluida la biografía bolivariana, tenía en mente la publicación de 3.827 cartas del Libertador que venía reuniendo desde hacía diecinueve años. Ese esfuerzo de compilador había resultado de los contactos con destinatarios o coleccionistas residenciados en México, varios países europeos, toda Suramérica, Antillas, etc. En total, esa correspondencia provenía de doscientos destinatarios.
Pero es conocido que, en 1873, cuando Larrazábal viajaba a Europa para atender este proyecto de edición, la embarcación naufragó. En medio del océano, no sólo se perdió lo que, sin duda, sería un espléndido reservorio documental, sino, peor todavía, la vida de este venezolano.
La muerte del autor pareció acrecentar la recepción de la biografía que publicó entre 1865 y 1866. En 1883, año centenario de Simón Bolívar, iba por la sexta edición. Sobre estas sucesivas ediciones, vale la pena acotar que el título original que concibió el autor ha experimentado cambios en la medida en que se suceden las reimpresiones.
Esa versión de 1883 a la que me refiero se titula La vida y correspondencia general del Libertador Simón enriquecida con la inserción de los manifiestos, mensajes, exposiciones, proclamas, etc. Otra reimpresión hecha por la Presidencia de la República, en 1999, opta por titular la obra como Vida y escritos del Libertador Simón Bolívar.
A pesar de la inconstancia en los títulos, queda el contenido de tres volúmenes que, por muchas razones, debería constituirse en lectura obligada, sobre todo entre los jóvenes de nuestro país”.
Detalles de un choque en alta mar
Tomado del libro “De Babor a Estribor, reseñas de la navegación en Venezuela”. (Alfredo Schael y Fabián Capecchi. Fundación Museo del Transporte. Caracas, 2014) reproducimos el siguiente texto a propósito de la desaparición física de don Felipe Larrazábal y el invaluable equipaje al cual hace detallada referencia la historiadora Mirla Alcibiades: 
“Eminente venezolano en el choque entre Ville du Havre y Loch Earn. En la historia de la familia Larrazábal vinculada a la marina de guerra venezolana figura el lamentable desenlace en aguas heladas del Atlántico de quien fuera eminente ciudadano de su tiempo (Caracas 1818-1874 naúfrago cerca de las costas de Terranova). Se trata de Felipe Larrazábal , abogado, periodista, político y músico de connotada figuración a mediados del siglo XIX, hijo de Juan Santos Larrazábal de la Rebilla y Carmen Betancourt y Sistiaga. Con justicia, por sus méritos se le tiene como uno de los más preclaros compositores venezolanos del siglo XIX. Es autor de ‘Vida de Simón Bolívar’, primera biografía del Libertador. Con esta muerte en el naufragio por el choque de los trasatlánticos, Ville du Havre y Loch Earn se perdieron en el mar unos tres mil documentos importantes relacionad os con el Libertador Bolívar. 
El vapor Ville du Havre, vistosa propiedad de la Compagnie Générale Transatlantique, donde Larrazábal viajaba a Europa en gestiones editoriales bolivarianas, había zarpado de Nueva York seis días antes rumbo a Francia cuando lo embiste el Loch Earn en alta mar frente a las costas de Terranova, en medio de una tempestad. El choque del velero inglés de tres mástiles y 1.200 toneladas desplazándose rumbo a Australia fue tan violento que partió en dos al francés Ville du Havre que en 12 minutos se hunde sin dar tiempo en la madrugada helada, a que salvarse salvo unos pocos de los 313 pasajeros y tripulantes a bordo. Entre los 226 desaparecidos figuró Larrazábal. Los náufragos de uno y otro barco fueron rescatados por el barco estadounidenses Tremounttail.
Tan egregio venezolano fue graduado por la Universidad Central de Venezuela en filosofía (1836) y leyes (1842), varón con una formación religiosa adquirida en la familia, se lanzará a la política venezolana a comienzos de los años 40, del lado liberal guzmancista. De sí mismo diría Larrazábal, en 1846: “Nacido en la pobreza y en la honradez, acostumbrado á ganar el frugal sustento explotando la mina de mi cabeza, independiente por instinto y por estudio, yo no anhelo sino por vivir libre de opresión y bien lejos de aspirar á dominar, los impulsos de mi corazón me guían á ser un verdadero republicano, presto á dar la vida por la libertad de mi patria y por la santidad de nuestra ley fundamental”. 
El historiador Naudy Suárez refiere que siendo aquel Felipe Larrazábal “Hombre de mentalidad avanzada, realizó Larrazábal campañas como las dirigidas a corregir los abusos de las leyes de libertad de contratos del 10 de abril de 1834 y la de hurtos y en favor de la creación de un instituto de crédito territorial que pusiera coto a la especulación usuraria desatada por aquella primera ley. Representante por la Provincia de Caracas al Congreso Nacional de 1850, mérito igualmente habría sido la redacción del decreto sobre la abolición de la esclavitud en Venezuela, dictado en 1854 por el presidente José Gregorio Monagas. De El Patriota en su segunda época (1848 – 1852) hará Larrazábal vocero de sustentación y popularización de ideas ligadas a la ampliación de las libertades y a la necesidad de lo que llamaríamos hoy un “aggiornamento” del catolicismo y, en específico, de la Iglesia. Partícipe, como un Fermín Toro, un Rendón, o tantos otros en la Venezuela de su época, de la convicción de que las ideas de libertad e igualdad eran directas emanaciones del pensamiento cristiano, buscó Larrazábal inspiración en él inclusive para el tratamiento de lo económico, como lo demostró, por ejemplo, en el caso del singular artículo titulado El evangelio y los economistas (1862). 
“Ausente del país durante la Guerra Federal, a su retorno, en 1863, redactó Larrazábal un importante diario, El Federalista, en donde insistió en ideas de paz y libertad. De ese tiempo data también la edición de unos Principios de derecho político, o Elementos de la Ciencia Constitucional (1864), para enseñanza universitaria, en cuya dedicatoria al Rector de la Universidad de Caracas asentó, entre otras cosas: “Si la organización nos hace viciosos; si las malas leyes corrompen nuestro espíritu, la moral sola nos hace honrados, y bajo este punto de vista, la política no puede prescindir de la moral. El fin de la sociedad, el alma de las virtudes y el compendio de todos los derechos políticos activos y pasivos, es el bien común, la eficaz, la ardiente, la benefactora concordia, la ley moral que enseña la caridad cristiana.- Hay, mi querido doctor y amigo, hay más estrecha relación de la que se cree generalmente, entre la política y la moral, entre los deberes del ciudadano y los del cristiano, entre la ley social y el Evangelio”. 
“Rotas relaciones por el sesgo de carácter autocrático adquirido por el gobierno de Antonio Guzmán Blanco, quien había tomado el poder en 1870, Larrazábal hizo de una suerte de mentor intelectual del general Matías Salazar, sublevado sin éxito contra Guzmán Blanco en 1871 – 1872, cuyo programa político de federalismo y libertad sin cortapisas habría escrito el propio Larrazábal. Bolivariano ardiente, como Juan Vicente González, murió Larrazábal ahogado en un naufragio ocurrido en 1873, al tiempo que se ocupaba de editar fuera del país una compilación epistolar del Libertador” –concluye el apunte biográfico debido a Naudy Suárez.
De tres mástiles y motor, el Ville du Havre era de cinco mil toneladas capaz de navegar a 13 millas por hora, construido por Thames Ironworks Shipbuilding Co., a las afueras de Londres, en servicio a partir de 1865 para viajes entre puertos europeos y de Norteamérica., completando entre 1869 y 1874, seis navegaciones ida y vuelta entre El Havre y Nueva York”.
 El caraqueño Felipe Larrazábal.

Recreación artística del accidente en alta mar de los vapores Ville du Havre y Loch Earn.

El vapor francés Ville du Havre.

Portada de la segunda edición de la publicación de la Fundación Museo del Transporte Guillermo José Schael. Edtor: Ramón Rivero Blanco.



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