miércoles, 5 de octubre de 2016

¿Fue Boland un hombre con suerte?

Para mejor suerte de la historia de la aviación venezolana, el ingeniero Alejandro Irausquín ha dedicado parte de su siempre comprometido tiempo, a investigar a fondo detalles sueltos y dispersos en fuentes documentales en las que figura ese personaje importante en los anales aeronáuticos de Estados Unidos y Venezuela que se llamaba Frank Boland. 
El mismo que hace este 29 de septiembre de 2016, 104 años efectuó sobre Caracas la primera demostración de un avión a motor, parte de una flotilla que días más tarde surcaría los cielos de Valencia, Puerto Cabello, Barquisimeto, Maracaibo y Ciudad Bolívar. Podría decirse que a pesar de tanto ingenio y destrezas, Boland no fue un piloto, diseñador de aeronaves y motores impulsores de aviones, con la suerte que merecía. 
Murió trágicamente el 23 de enero de 1913 a los pocos días de salir de Venezuela rumbo a Trinidad donde sufrió un accidente fatal. Ni en su país natal ha recibido todo cuanto merece al igual que en Venezuela en donde, por ejemplo, los monumentos o distinciones de que ha sido objeto como precursor en la demostración local del avión apenas 9 años más tarde que el vuelo de los hermanos Wright, han sido destruidos o están desaparecidos. Entre estos, el colocado al lado de la sede del Aeroclub Caracas en terrenos del aeródromo de La Carlota, obra de un destacado escultor a quien se le contrató, como aparece en la fotografía, desvelizado entre otros por el hijo de Juan Vicente Gómez que más se ocupó del establecimiento de nuestra aviación militar y de transporte comercial, Florencio Gómez Núñez, y Henry Lord Boulton, presidente de Avensa, en el extremo izquierdo. 
También, el general de brigada Marsan, director de Transporte Aéreo y el capitán Cesar Jara Soteldo. En El Paraíso, de cuyo hipódromo despegó y aterrizó Frank Boland aquel memorable domingo de fiesta organizado por el Comité de la Aviación en Caracas, al que tanta fuerza le brndaron de variadas maneras, entre muchos más, el general Román Delgado Chalbaud, Eloy Pérez, Andrés Mata, Rafael Seijas Cook, los Pérez Carreño, Edgar Anzola, hubo otra referencia recordatoria de la demostración presidida por Juan Vicente Gómez. De esta pieza tampoco existe referencia de a dónde fue a parar. Hace poco, acciones delictivas que lesionan objetos que forman parte del patrimonio de la Fundación Museo del Transporte, dañaron la placa conmemorativa situada tiempo tiempo atrás cerca del hangar bajo cuyos aleros preservamos algunas aeronaves con historia. Están bien encauzadas las diligencias para reponer en el Museo del Transporte el recordatorio de Boland como precursor de los vuelos en avión sobre Venezuela. 

Las merece. 
Con Fabián Capecchi, Alí Méndez y Alejandro Irausquín trabajamos como coautores en la publicación de otra edición corregida, actualizada pero sobre todo ampliada y muy enriquecida, de la historia de la aviación civil en Venezuela. Este nuevo libro editado por Ramón Rivero Blanco, se suma a los anteriores producidos por la Fundación Museo del Transporte. Forma parte de nuestras labores institucionales. Ofrecerá como contribución apreciada y necesaria, el resultado de lo investigado y escrito por Alejandro Irausquín acerca de Boland, pilotos que lo secundaron en los años siguientes, el primer avión fabricado en Venezuela que voló y otras tentativas previas a la de Banch en ciudades del interior del país. Confiamos que en los días por venir se sumen nuevos documentos que ofrezcan testimonios del desarrollo de nuestra aviación, como acaba de hacerlo doña Margarita Hauck de Deleuze al ofrecernos fotografías inéditas de la presencia de un Junkers militar alineado en Maracay con uno de los nuevos Lockheed 10A incorporados por la Línea Aeropostal Venezolana, tema para otra historia de las tantas que tienen como punto de partidas las demostraciones de Frank Boland a partir de finales de septiembre hace más de un siglo.


Placa (por ahora) desaparecida por la acción delictiva de los espacios del Museo del Transporte. Los organismos competentes están tras la pista de un fundidor de metales que funciona en los alrededores de la capital.


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